Hay una belleza, íntima, sensual, inherente a cada persona, cada vida se llena, cada vida explota. Existe una que al explotar emana de su alma luciernagas, poesia y un manantial de sensaciones. Ella comprime la felicidad en cada una de sus miradas, ella respira vida en cada uno de sus dedos, ella nieva para cubrir de blanco los oscuros momentos. Ella.
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